Gabriele Olivo/Telefonica Blue/Volvo Ocean Race
Tendríamos que estar ciñendo hacia Dinamarca y estamos de popa con 30 nudos y la corriente en contra
Pepe Ribes explica cómo el cansancio y la situación del Telefónica Azul en la flota no están haciendo de esta la mejor etapa.
Acabamos de pasar el barlovento-sotavento de Holanda. Al llegar hemos visto a los barcos de cabeza como terminaban he izaban spi, por lo que la diferencia de velocidad entre ellos a 30 nudos de popa y nosotros a 15 de ceñida es de 45 nudos y que veremos en el próximo parte de posiciones, ya que nos habrán sacado un buen trozo.
Llevo 10 horas seguidas de guardia y en media hora empiezo otras 6 con lo que al terminar habré estado 16 horas seguidas navegando. Estoy exhausto, no hemos parado de virar y hacer cambios de velas toda la noche.
Ya no sabemos qué esperar del viento y después de la rolada de 180º que no esperábamos esta mañana, ya veo todo posible.
Tendríamos que estar ciñendo hacia Dinamarca y estamos de popa con 30 nudos y la corriente en contra lo que produce unas olas cortas y como paredes que no nos van nada bien al Telefónica Azul.
Sabemos que tenemos que darlo todo para intentar pasar algún barco, ya solo quedan 400 millas y cuanto más rápidas las naveguemos y más viento haga, menos posibilidades de pasar a alguien tenemos.
La verdad esta etapa esta siendo muy dura para nosotros, no solo por la posición en la que venimos, sino por las pocas horas de sueño que estamos teniendo.
Si no pasa nada y este viento sigue así, creo que llegaremos en unas 24 horas ya que estamos haciendo medias de 20 nudos las últimas horas. ¡Y qué ganas tendré de llegar más que las que tengo ahora si esto sigue igual!
Tengo que terminar ya que me toca estar en cubierta.
Pepe Ribes, proa del Telefónica Azul