Gustav Morin/Ericsson 3/Volvo Ocean Race
Resulta sorprendente lo cerca que estamos todos para ser sincero. He visto márgenes mayores en una regata de flota de monotipos.
Guy Salter explica las penurias por las que están pasando en esta etapa debido a las olas, la humedad y la falta de sueño.
”Sin ofender a nadie que viva al este del meridiano de Greenwich, tengo que decir cuánto me disgusta navegar en el mar del Norte y siempre me ha disgustado.
Tan pronto como pasamos el Paso de Calais, el mar cambió de color y se convirtió en extremadamente revuelto, con olas cortas y muy incómodas por lo que les resultaba casi imposible a los chicos llevar el barco sin cabecear contra algunas de esas olas perdidas.
A veces te preguntas cómo se mantiene el mástil –no es la fuerza del viento sino el mar como si estuviera hirviendo. Creo como mejor se representa el mar del Norte es en un dibujo de los que hacen los niños de 5 años de un barco en el mar donde hay 5 olas por eslora y cada una de ellas con forma de aleta de tiburón.
Ha sido una noche muy dura a bordo del Ericsson 4 atravesando una zona de tráfico constante de mercantes y roladas (¿he mencionado ya las olas?).
Creo que he visto menos viradas en las más feroces regatas de match race. Descansar ha sido imposible.
En esta regata entera yo he ganado el preciado premio de la “Manta de Oro”, y no ha sido una fiesta, eso te lo aseguro. Pero persistencia y determinación me han llevado a ganar en esa durísima competición.
En esta etapa, sin embargo, pensé que podría apartarme y dejar que alguno de los otros del barco viviera su momento de gloria. Así que aquí estoy, con sólo tres cabezadas cortas en las últimas 30 horas, lo que hace un total de no más de 4 horas de sueño y así que no es mi culpa si aún soy el líder en horas de sueño. El resto de los chicos está viviendo con menos de dos horas de descanso en el mismo período, debido a las condiciones que hemos tenido en el último día.
La verdad es que ha sido el durísimo esprín que todos pensamos que sería y han habido algunos duelos muy reñidos dentro de la flota y, una vez más, es un honor estar en cabeza, pero quién sabe por cuánto tiempo, ya que las posiciones han cambiado más que nunca.
Los chicos están tan ocupados esta mañana preparándose para la vuelta de Rotterdam que ni siquiera podían bajar para el zafarrancho de prisión (gachas de avena) que les he preparado. Están ahora apareciendo para el almuerzo de “cazuela de venado salvaje” que les he preparado (aunque el olor a queso que sale del plato es un poco preocupante).
Me ha sorprendido ver cuántos barcos han salido de Holanda para vernos esta mañana. No sé si yo hubiera salido en el frío de un martes gris por la mañana y con las nubes que nos vienen siguiendo todo el día si me hubieran dado a elegir. Ha sido genial ver esta gente saludando y animando y ha sido un cambio agradable de la norma durante el trayecto de la subida y bajada de las boyas, un recorrido de 1,6 millas.
Ha pasado todo muy rápido. Había tres barcos, incluyéndonos a nosotros en el circuito al mismo tiempo. Podías ver al resto de la flota alineándose como aviones a punto de aterrizar en el aeropuerto. Resulta sorprendente lo cerca que estamos todos para ser sincero. He visto márgenes mayores en una regata de flota de monotipos en una regata de un día.
De momento estamos en empopada con la vela a tope de palo en un mar… revuelto (sorpresa, sorpresa…) y estamos devorando millas. El barco de repente está empapado por dentro así que la incomodidad de siempre está aquí de nuevo, los pies húmedos y las horas de tratar de mantener toda la electrónica seca.
Tratar de realizar cualquier operación es difícil con los cabeceos constantes y el ruido al atravesar las olas. Es casi peor que las olas sean tan cortas y afiladas a que las olas enormes de pasadas etapas. Salir del traje de agua para meterse en el catre es un recuerdo perdido hace tiempo ya que dormir es más importante que un lugar seco para dormir. Más el hecho de que estamos trasluchando mientras subimos la costa, por lo que estar de guardia es crítico.
¡Espero que los dentistas de Marstrand estén listos, es posible que tengan 77 clientes nuevos que necesiten un cambio de empastes!”
Guy Salter, tripulante de medios del Ericsson 4