DIALOGOS A BORDO DEL TELEFONICA NEGRO

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"¿Pero que haces?". El Sr. Negro contesta: "Pues estoy intentando contar todas las estrellas del Hemisferio Norte".

Pablo Iglesias relata en clave de humor un diálogo ocurrido a bordo del Telefónica Negro entre un trimmer y un grinder.

En las guardias somos 4 tripulantes, a saber: un proa (su despacho está en la susodicha parte del barco y es un trabajo no apto para alérgicos al agua salada), un piano (se encarga de subir y bajar las velas, y el nombre se debe a que su lugar de trabajo esta lleno de mordazas que se parecen a la teclas del mencionado instrumento), un trimmer (se encarga de regular las velas en los distintos rumbos) y un caña (es el piloto y básicamente no hace nada).

Esos 4 estamos en cubierta durante 4 horas y, menos en el caso de hacer alguna maniobra en la que cada uno está en su posición natural, seguimos un sistema de rotaciones en el trabajo por el que cada hora nos intercambiamos el puesto, y uno hace de grinder (se limita a cazar las velas cuando el trimmer se lo dice).

Pues bien, la noche pasada durante mi guardia, surcando las aguas del canal de la Mancha, fui testigo del encantador y no menos sorprendente suceso que a continuación paso a relatar.

Estaban el Sr. Negro (omitiré dar nombres personales por aquello de las represalias ya que en un barco las reacciones de la gente son impredecibles) en el puesto de trimer y el Sr. Azul (observe el lector que los colores no han sido elegidos al azar, el patrocinador manda) en el de grinder. Este último, el grinder, estaba en un pequeño momento de descanso mirando fijamente al suelo de la cubierta, muy concentrado. Entonces el Sr. Negro le pregunta: "¿pero qué haces tan concentrado?" y el Sr. Azul contesta: "pues estoy contando los puntitos brillantes diminutos que el agua deja en cubierta". El Sr. Negro, cual ángel respondiendo al mismísimo San Agustín intentando resolver el misterio de la Santísima Trinidad, le contesta: "¿Pero no ves que eso es imposible, hombre?, hay infinitos microorganismos en el mar que brillan por la noche. Anda concéntrate en el barco y caza más las velas".

Al cabo de un rato, el Sr. Negro vuelve a observar la misma cara de concentración del Sr. Azul, pero esta vez mirando al cielo. Entonces le pregunta, "¿Pero qué haces esta vez?" y el Sr. Azul le contesta: "Estoy intentando contar las estrellas del Hemisferio Norte".Ante semejante respuesta, el Sr. Negro contesta: "Eso, amigo inquieto, es imposible, porque hay más estrellas en el firmamento que arenas en todas las playas del mundo". Al pobre Sr. Azul, no le quedó otra que seguir con su trabajo.

Al pasar una hora, con las rotaciones, el Sr Azul pasó al puesto de trimmer y el Sr. Negro al de grinder. Entonces, el Sr. Azul observa cómo el Sr. Negro mira fijamente a las estrellas sumamente concentrado, y le pregunta: "¿Pero que haces?".El Sr. Negro contesta: "Pues estoy intentando contar todas las estrellas del Hemisferio Norte".

Increíble, pensé yo. La alineación del trabajo del inmortal Marx llega hasta estos recónditos mundos del "Live at the Extreme".