Huang Jian/Green Dragon Racing/Volvo Ocean Race
Cualquiera puede saber cuándo la gente está tan cansada que no les molesta meterse dentro del saco de dormir, desplomándose en su ropa mojada siempre que pueden. Ésta ha sido la vida a bordo del Green Dragon durante los últimos dos días.
No parar de maniobrar y aguantar durante las guardias significa estar un máximo de dos horas durmiendo de tus ocho que te tocan, si tienes suerte. Rara vez hemos tenido algún periodo en el que hayamos tenido que estar en una virada lo suficientemente larga como para que la gente tenga un descanso razonable.
Tener que ir a Rótterdam y navegar un recorrido de dos millas era lo último que cualquiera necesitaba hacer ahora mismo, pero ya lo hemos hecho y ya estamos de nuevo en camino.
Ha sido un día extraño ya que hemos estado durante mucho tiempo de ceñida solo para conseguir un cambio de viento de 180 grados que nos hizo trasluchar y volver de vuelta a la boya por la que hemos estado todo el día luchando. Aunque el Ericsson 4 tomó el liderazgo, nosotros hicimos bien a la hora de defendernos de toda la flota cuando volvimos hacia atrás.
Estamos contentos de haber pasado al Telefónica Negro cuando tuvieron problemas con el spí y conseguimos la segunda plaza. Así estamos ahora, aunque si seguimos así y el viento cambia, es solo una cuestión de tiempo antes de que consigamos cogerlos por detrás.
Navegar puede ser cruel, aunque hemos hecho una buena etapa lejos de que cuente para nada antes de que lleguemos a Marstrand.
Hemos estado haciendo una demostración de pura velocidad con barco hoy con el Ericsson 4. Ha sido un honor que ellos sintieran que necesitaban repetidamente cubrirnos, aunque se supone que ellos se irán alejando media milla o más cada hora y dudo que nos cubran por mucho más tiempo.
Todavía sigue siendo divertido ser de los primeros de esta etapa aunque queden un día o dos. Quién sabe, a lo mejor todavía encontramos una manera de pasarlos. De momento vamos a seguir manteniéndonos con los otros- 2 de los cuales todavía puedo seguir viendo detrás del horizonte.