TELEFONICA AZUL: “DEL INFIERNO AL CIELO”

Magnify

Gabriel Olivo comenta como el Telefónica Azul pasó de una situación poco favorable a volver a entrar de lleno a la pelea por los puestos de cabeza en cuestión de horas.

Esta regata supone un serio problema para la salud.

Esta mañana entramos en el barlovento-sotavento frente a Ámsterdam justo después de ver a todos los demás volando con el espí hacia Dinamarca mientras que nosotros estábamos aún en la ceñida.

Cuando finalmente izamos el spi nos sentíamos muy solos mirando a todos los barcos de espectadores y pensando “sí, somos los últimos, aquí se acaba el espectáculo, ya podéis volver a casa, gracias por venir…” pero las cosas estaban a punto de cambiar radicalmente una vez más.

Durante el primer parte de posiciones después de hacer el recorrido, nos dimos cuenta de que faltaba el Ericsson 3 y que probablemente se quedaron fuera de la presión. Así que ya no éramos los últimos. Un gran alivio para todos y una tímida sonrisa apareció en algunas caras de los chicos, especialmente cuando comenzamos a alcanzar al Delta Lloyd.

Hora tras hora fuimos reduciendo la distancia de 8 millas hasta 0, hasta que los pasamos. ¿Quién dijo que el Telefónica Azul era lento en empopada? Hoy ha sido un momento histórico para nosotros, ¡¡¡después de pasarnos la regata entera para optimizar nuestro “Submarino Amarillo”, al final lo hemos conseguido!!!!

¡¡Finalmente pasamos a un competidor en empopada con mucho viento y hemos sido el barco más rápido en un parte de posiciones!! Por supuesto, está la otra cara de la moneda, navegar con doble standby es muy duro pero compensa cuando ves los resultados. ¡Y qué resultado!

Tras pasar al Delta Lloyd nos hemos encontrado que el Puma se ha quedado atrapado en la parte equivocada del la baja por trasluchar demasiado tarde y el E4 está sólo 10 millas por delante. Hoy hemos pasado del infierno al cielo directamente, en cuestión de unas horas y sólo de pensar lo que ha pasado hoy me da dolor de cabeza.

Seguramente hoy hay alguien sufriendo terriblemente pensando que esto no es una regata, es un castigo divino.

Pero como nunca antes. En esta etapa, las condiciones han cambiado tan rápidamente y tan fuera de control que tenemos que estar calmados hasta que crucemos la línea de llegada. Otras 24 horas de locura hasta el final.

Gabri

Gabriel Olivo es el tripulante de medios del Telefónica Azul.