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Entrevista a Guillermo Altadill. Puede ser considerado como el mejor regatista oceánico español de todos los tiempos. Con cinco vueltas al mundo disputadas –la primera a bordo del Fortuna Extra Light- y estableciendo en 2004 el record de velocidad en dar la vuelta al mundo a bordo del Club Med, es incombustible; más tarde –entre otras lindezas- ganaría The Race.
¿Cuantas Volvo Ocean Race llevas?
La primera fue en 1989-90 y la última ha sido esta, en 2008-09. Solo deje de navegar en la edición de 1997-1998, que estaba preparando una vuelta al mundo sin escalas. Así que son 5.
¿Ha sido esta edición de la Volvo Ocean Race especial o más especial que otras?, ¿Porque?
En esta ocasión, el nivel de barcos y tripulaciones es mucho más alto; esto es algo natural de evolución y tecnología; los barcos están más igualados que antes.
¿Con que te quedas de esta edición?
Pues salir de un puerto español y ver que hay barcos españoles y tripulantes españoles en muchos barcos es algo muy importante para la vela española; me acuerdo que en varias ediciones sólo estaba yo como español.
¿Que borrarías de esta edición? Y porque se produjo ese momento?
Personalmente no terminar la etapa de Singapur a Quingdao y por tanto no llegar a la salida de la siguiente etapa, nunca es agradable cuando no acabas una etapa, pero este deporte es así.
Piensa en una imagen que se haya producido en esta y explica como fue y porque te has quedado con esa imagen.
Siempre hay cosas que se te quedan en la memoria, aunque sean unos segundos, pero que recuerdas durante años. Hablando de ballenas: antes de llegar al Ecuador, en la primera etapa, nos vinieron a visitar un grupo de calderones, no había viento y asomaban la cabeza justo al lado del barco, y sus ojos nos miraban con atención. Luego me enteré que el calderón es muy sociable e inteligente.
¿Que has aprendido de esta vuelta al mundo?
A que un buen proyecto empieza mucho tiempo antes que la salida de la regata. El primero en tener un buen barco y entrenar de forma inteligente es el primero al final de la regata.
¿Ha sido la edición más extrema que has disputado?
¿Que has sacado en claro de esta VOR?
Técnicamente varias cosas importantes en cuanto a velas y palos, aplicables a mis próximos proyectos a nivel de organización y la logística necesaria para un buen resultado, lo que comentaba antes sobre la preparación, y en general es que esta edición ha sido muy diferente en cuanto al recorrido, lo que ha sido divertido –en el sentido de que navegamos por sitios donde nunca antes los habíamos hecho-.
¿Con quien te harías otra VOR y a quien admiras en la vela oceánica?
Con quien me contratara y me pagara, no tengo preferencias. Me llevo bien con Chuny y hemos navegado bastante juntos. Admiro a Grant Dalton por su capacidad de liderazgo y de trabajo. A Desjoyeaux por ganar dos Vendee Globe.
¿Que tiene esta regata que no tenga otra?
Condiciones extremas, trabajo en equipo, tecnología y sobre todo mucha adrenalina... todo esto hacen de la regata una regata única.
¿Cual es el precio que pagas?
El estar constantemente mojado, el frío y el estrés, el riesgo y no ver a la familia.
¿Que significa para ti la Volvo Ocean Race?
Desde 1989 es una parte importante de mi trabajo, mis hijos –incluido el pequeño de dos años- se han criado siempre con esta regata, la han vivido. No sólo forma parte de mi vida profesional, sino de la suya también como niños. La recordarán con sus viajes, sus amigos, las llegadas, las despedidas...
¿Como ha sido –desde fuera y desde dentro- esta Volvo Ocean Race desde tu punto de vista?
Tanto desde dentro como desde fuera ha sido larga, quizás demasiado larga. Hay que intentar acortar tantas etapas, tantos cortes. Hay que centrarse más en un formato de competición más dinámico y sin tantas paradas.
team russia/volvo ocean race