Rick Deppe/Puma Ocean Racing/Volvo Ocean Race/
Parecía contenta y le dijimos adiós, izamos el spinnaker e iniciamos la marcha de nuevo
Una tortuga quedó atrapada en la quilla del Telefónica Negro. Roger Nilson cuenta cómo liberaron al animal que al final salió sano y salvo a la superficie para continuar su ruta.
”Qué alivio. El invierno se ha convertido en verano al pasar la esquina sureste de la puerta de hielo. La temperatura del agua ha subido de repente a 18ºC, el cielo azul y el sol brillando cuando hemos izado el spinnaker ayer a la hora de comer y hemos comenzado a navegar en empopada.
EL Ericsson 4 estaba pisándonos los talones y tras una trasluchada hacia el Norte, hasta podíamos ver al Azul en nuestro horizonte al Suroeste.
La razón de la cálida temperatura de esta ruta es la corriente del Golfo, que a ratos hoy nos empujaba al Noreste con dos nudos de fuerza. Esta famosa corriente es la única razón por la que en Escandinavia tenemos un clima aceptable, si no, Estocolmo sería como el norte de Alaska.
La cálida temperatura trajo algo que ha provocado hoy una inesperada pequeña aventura. De repente el barco entero ha empezado a vibrar y el timón se sentía muy raro. No había nada enganchado en las palas, así, que ¿qué podía ser?. David Vera ha cogido el endoscopio y lo ha metido por el agujero en el fondo del barco para inspeccionar la quilla y la orza de deriva. Se le ha escapado una carcajada.
“¡Mirad, hay una tortuga enorme enganchada en el borde de la quilla, increíble…!” Nadie le creía hasta que hemos mirado a través del instrumento óptico. Sí, allí estaba, una tortuga de tres pies colgando en la parte más fina de la aleta de la quilla y desesperadamente tratando de liberarse con sus cuatro aletitas como remos.
Fernando Echávarri, al timón, estaba haciendo todo lo posible para ayudarla a liberarse, primero moviendo la quilla de un lado a otro y al final, ha puesto el barco cambiando de rumbo. En el Ericsson 4, sólo dos millas por detrás de nosotros debían de estar pensando que qué estábamos haciendo… ¡Yendo de un lado al otro para liberarnos de la tortuga!
No hubo suerte, la tortuga aún estaba enganchada en la quilla con 13 nudos de velocidad del barco. “¡Vamos a parar el barco e ir marcha atrás!” fue la orden de Fernando, así que arriamos la vela de proa en cubierta, nos pusimos proa al viento y paramos el barco y con la ayuda de la trinqueta pusimos marcha atrás.
“¡Allí está, justo al lado del barco…! “dijo David y pudimos ver a la tortuga que no parecía herida nadando hacia la superficie en círculos. ¡Menudo viaje para el pobre animal! Parecía contenta y le dijimos adiós, izamos el spinnaker e iniciamos la marcha de nuevo.
El Ericsson 4 está ahora a sólo unos metros atrás, pero unas horas después ya nos han pasado con su irritante punto de velocidad en el barco. Otro día en la oficina, ¿quién dijo que el mar es aburrido?”
Roger Nilson, navegante del Telefónica Negro
Anton Paz/Telefonica Negro/Volvo Ocean Race