Dave Kneale/volvo ocean race
Quiero agradecer de corazón a Ian Walker la oportunidad que me dio para coger la rueda del barco y entrar a puerto, donde hubo una impresionante bienvenida.
Nació en Qingdao y vive en Pekín, Gou Chuan ha sido el primer chino que toma parte en la Volvo Ocean Race. Nos preguntamos como Gou se sintió durante la regata y si piensa que completó su misión; como funcionó su cabeza en los momentos complicados y como convivió con compañeros de equipo en un idioma diferente al suyo. Ahora, desde un café de Pekín, la Volvo Ocean Race parece quedar muy lejos, aunque tan pronto se pone a hablar la memoria se recobra pronto.
¿Han cambiado mucho las cosas desde antes de que comenzara de la regata hasta ahora?
La ignorancia es la madre del atrevimiento y cuanto menos conocimiento tienes, menos pavor te da enfrentarte a lo desconocido. Antes de que comenzara la regata, apenas pensé a lo que me iba a enfrentar, probablemente porque no sabía lo que se me venía encima. Me uní a la regata por impulso, entusiasmo y amor a la náutica.
Pero tan pronto como empezó la regata, comencé a preocuparme. Sentía una tremenda presión trabajando como tripulante de comunicación, ya que carecía de experiencia como periodista y me enfrentaba también a grandes desafíos como la regata en si, la diferencia cultural o el idioma. Comencé a dudar si sería capaz de completar la regata; muchas veces me llegué a plantear el continuar o abandonarlo todo.
Creo que mi manera de pensar, previa a la salida y al finalizar, sobre la Volvo Ocean Race, difiere mucho. Ahora entiendo más la parte técnica, el espíritu del trabajo en equipo y la importancia de una buena preparación, además de saber afrontar la presión.
¿Cual fue la etapa más difícil?
Desde luego, la etapa 4 de Singapur a Qingdao. A Singapur llegué completamente agotado. La fatiga me llevó a mi y a mi cuerpo al nivel más bajo de energía. Fue un cúmulo de cosas. Tenía insomnio desde que comenzó la regata y sólo dormía apenas dos horas -o ninguna- a bordo. Trabajé duro en las labores del tripulante de comunicación, pero sentí que no podía finalizar las tareas como se me requería. La comunicación con el resto del equipo no era buena y llevaba muy mal el tema de la comida liofilizada.
Así que en Singapur comencé a pensar en abandonar. Necesitaba descansar, pero esa etapa acababa en mi casa y no podía fallar a todos aquellos que esperaban por mi.
¿Cuales fueron las razones tras esos problemas?
Creo que la falta de preparación y el hecho de trabajar en un ambiente al que no estaba habituado. Además, trabajaba con 10 de los mejores regatistas vuelta al mundo en el panorama internacional y no estaba seguro de poder completar las tareas que se me habían encomendado. .
¿Cual fue la etapa en la que más te divertiste?
Fue la 7, de Boston a Galway. Era la etapa en la que el Green Dragon llegaría a casa y el espíritu a bordo estaba muy alto. Arriesgamos desde atrás y fuimos capaces de hacer un podio frente a todos los seguidores del equipo. Fuimos tratados como el equipo nacional irlandés de futbol. La bienvenida fue espectacular y desde ese momento me sentí parte del equipo.
También disfruté con la 4, de Singapur a Qingdao. Quiero agradecer de corazón a mi patrón Ian Walker la oportunidad que me dio para coger la rueda del barco y entrar a puerto, donde hubo una impresionante bienvenida. Fue también él, el que me animó cuando me fui abajo durante la regata.
¿Si volvieras a hacer la regata, como lo enfocarías?
Con una buena preparación. Debería haber pasado más tiempo con mi equipo antes de comenzar y sentirme de verdad parte del equipo. Si no eres parte del conjunto no te divertirás en la regata. Esta regata sólo entiende de trabajo en equipo.
Además, debería de haber estado más preparado en cuanto a mi perfil como navegante. Eso no se puede mejorar en tan sólo tres meses.
¿Algo que podrías haber hecho mejor?
Respecto a mi trabajo no capturé los momentos más impactantes a bordo, por ejemplo cuando partimos la botavara en la etapa 2. Entre otras cosas porque en aquel momento no era capaz de trabajar con el equipo y no hablaba mucho con el resto, así que no podía predecir que pasaría y cuales serían las acciones a tomar. Fallé cuando todo pasó.
Como ves tu rol como MCM?
Creo que es un trabajo difícil porque te exige tanto habilidades de regatista profesional como de periodista, y no hay mucha gente en el mundo preparada para eso. Yo no soy periodista y no tuve un entrenamiento para ello. Para otros, que son regatistas profesionales, es otra cosa. Pude apreciar su dolor al no poder echar una mano en las maniobras.
He aprendido mucho en este trabajo, y no es un trabajo fácil; el barco está en constante movimiento, sales despedido y te enfrentas a condiciones de mucho frío, calor y todo el día empapado.
Le importaba a tu equipo que les filmaras en todas circunstancias?
No, la verdad es que no. Entendían a la perfección mi trabajo, también gracias al apoyo de mi patrón Ian Walker. Es un gran patrón en términos de habilidades interpersonales.
Ian tiene la habilidad de colocar a los mejores regatistas del mundo y hacer que trabajen en equipo. Incluso pese a que no hemos hecho una buena regata, a veces llegando últimos, podíamos habernos ido abajo pero él ha conseguido que el ánimo se mantuviera, y más si la situación era dramática.
Quizás no sea el mejor patrón del mundo, pero sin duda es una de las mejores personas que he conocido. Siempre estaba abierto a mi cámara, incluso cuando nos iba mal.
¿Cuales son tus planes tras la Volvo Ocean Race?
Siempre quise hacer la mini Transat, antes de unirme al Green Dragon para Volvo Ocean Race. La idea todavía está en pie.