NOCHES BLANCAS

Magnify

PUMA lideraba a través del Oresund Sound en condiciones de viento medio del Oeste. Los spinnakers estaban arriba al doblar el extremo Suroeste de Suecia, poniendo rumbo al Este. Inevitablemente el Ericsson 4 optó por jugársela y atacar al líder, mientras navegaba en un rápido rumbo de empopada.

Entonces el viento cayó según subían más hacia el Norte y entraban bajo la influencia de la costa Oeste. Ken Ready su navegante Andrew Cape optaron por acercarse mucho a la playa. La flota se reagrupó y el Ericsson 3 encontró su hueco para unirse a los dos líderes.

La guerra se dispuso a tres bandas, en una prueba de velocidad por la costa y hacia el Norte, aunque en la mente de todos rezaban los partes de viento que auguraban una caída brutal del viento antes de la llegada.

Eso ocurrió a primera hora de la tarde, justo en el momento en el que el trío salvaba la isla de Öland. Algunos estaban más preparados que otros para lo que se les venía encima. Read escribió desde el barco: “En través a 15 nudos y de repente.... paffff, navegando en ceñida a 5 nudos. De donde ha venido esto?”.

El Oeste se evaporó dando paso a un ligero Norte. En el Ericsson 3, su tripulante de comunicación Gustav Morin, se hacía eco de que lo habían estado esperando: “No ha sido una sorpresa, Aksel –nuestro navegante- lo estaba esperando de un momento a otro”.

Ericsson 3 lo tenía, pero aun había más sorpresas a la vuelta de la esquina: - la antigua brisa del Oeste volvió, y Puma se encontraba justo en el sitio indicado en el momento preciso. El equipo de Read aceleró y cruzó la proa al Ericsson 3 antes de que los suecos del E3 reaccionaran.

Ambos aceleraron hacia el Norte, dejando atrás al Ericsson 4. Por primera vez, Torben y Jules Salter estaban fuera de línea, cayendo a la tercera posición.

Era línea recta y todo quedó resumido en el ápice de velocidad extra con la que contaba el Ericsson 3 en esas condiciones, pero un Volvo 70 es un Volvo 70 y los del Puma se las apañaron para hacerle la vida difícil a los suecos, sacando chispas de su 70 pies.

PUMA alcanzó el faro de Almagrundet con una mínima ventaja, y puso rumbo Oeste ante las últimas millas a la isla de Sandhamn. Era el momento para que el Ericsson 3 moviera ficha; habían avistado una nube de lluvia, cambiaron velas en el faro y pudieron virar hacia el líder.

Read y su equipo fueron pillados desprevenidos y durante unos minutos se desarrolló una tremenda acción a bordo, en un cambio de vela organizado para responder el ataque. Pero ya era tarde.

Había más viento en la parte sur del tablero y mientras los dos barcos avanzaban juntos, los nórdicos tomaron el liderato. Al llegar a tierra, Rick Deppe recordaba como Ken Read, a la rueda, murmuraba, “lo tengo”. Ya en la recta final comenzó un desesperado duelo de viradas, una y otra vez.

Pero el juego preferido de Read es el cuerpo a cuerpo y en eso ha ayudado sus tres participaciones en la America’s Cup antes de meterse en la aventura de la Volvo Ocean Race. Magnus Olsson, su rival en el ring también comenzó su carrera en la arena de la Copa, pero hace ya 30 años y eso quedó patente.

La gran experiencia de Puma y su valiosa tripulación pudieron con la presión y forzaron el error de su rival. El génova del Ericsson 3' quedó enganchado con el radar del mástil. Barco aproado, velas en banda y una rápida escalada de Martin Krite por el mástil, para solucionarlo; Puma ya estaba delante.

Fue un momento duro para los jóvenes suecos y su veterano patrón. De nuevo el mismo error que cometieron en Ciudad del Cabo. Esta vez vieron como Puma navegaba esperando oír el pistoletazo de la llegada. A los suecos el error les costó la victoria, en su propia casa.

Tras el drama, la flota arribó a Sandhamn en un orden que dejaba la clasificación general sin muchas opciones. Ericsson 4 hizo un cuarto, por lo que matemáticamente ya había ganado. Habían ganado la Volvo Ocean Race.

Telefonica Negro hizo un cuarto puesto, con el Green Dragon y Delta Lloyd como quinto y sexto. Todavía había 12 puntos en juego para el ganador de la regata in port y la etapa 10.

El equipo Telefonica realizó un gran esfuerzo por mantener sus esperanzas vivas. Con la ayuda de los equipos de tierra de otros equipos, la gente de Marstrand y un esfuerzo sobrehumano por parte de los constructores de su barco, volvieron a echar su barco al agua y retomaron la competición en la tarde del 17 de junio.

Tres días en tierra tras el incidente, llegando a Estocolmo dos días después. Apenas dos días para descansar y prepararse para la regata costera donde, o batían al Puma o cedían la segunda plaza de la general.

Cuando el Telefónica Azul tomó la primera baliza de la costera en último lugar, los ánimos se podían haber ido abajo, pero no. En vez de eso, avistaron un role, se separaron de la flota, y pasaron 3 barcos en el segundo tramo, y otro más luego finalizando terceros.

Frente a una increíble muchedumbre de barcos, el Azul navegó francamente bien en la segunda prueba. Primeros en barlovento, como habían hecho en anteriores ocasiones. Bouwe Bekking y su equipo volvieron a su subir al podio. Otra victoria para el equipo.

Pero el PUMA fue segundo, con una diferencia de puntos de 6.5, y ocho puntos disponibles para el ganador de la etapa 10. Lo único que tenía que hacer el Puma era salir a la siguiente etapa.

Este artículo aparece en la revista Life at the Extreme, número 32.

Magnify

David Kneale / Volvo Ocean Race