San Petersburgo

view of the Hermitage museum in St Petersburg at nightMagnify

PERFIL DE SAN PETERSBURGO

La guía turística Maria Sedova se puso delante de la bella catedral de la calle Nevsky Prospekt, la calle más famosa de Rusia. Señaló con ambos brazos a los dos lados de esta arteria de 5km que corta el centro de esta histórica ciudad portuaria y dijo: “Aquí, cada esquina está hecha de historia”.

Pero en esta amplia avenida del siglo XVIII, a tan solo unos metros de la catedral, hay también un restaurante de McDonald’s muy concurrido, uno de los más de 20 que se han abierto durante los últimos 15 años. Y se proyectan unos 50 más para el 2010.

Cuente las grúas que recortan la línea del horizonte de la ciudad y desde el punto más alto de la cúpula de la catedral de San Isaac, cuente los edificios en construcción y el número de compañías europeas y americanas que han establecido sus sedes rusas aquí en los últimos años.

San Petersburgo, alma y corazón del país, es una ciudad en constante movimiento. Lugar de residencia de Vladimir Putin, esta ciudad cosmopolita que se encuentra a gusto con su famoso pasado real como capital del país durante más de 200 años, es una ciudad que va adelante y es típica de una Rusia que se ha distanciado con rapidez de las garras de la época Soviética.

Los cientos de miles de turistas extranjeros que vienen a la segunda ciudad rusa cada año para embeberse de su cultura y visitar los famosos palacios, museos e iglesias, disfrutan de la creciente prosperidad de la ciudad. Cada fin de semana se pueden ver limusinas blancas con recién casados que se dan un paseo por las calles de la ciudad en su ‘gran tour’ de los lugares más emblemáticos.

Para los turistas es como un teatro de calle el ver cuando las parejas y sus invitados salen de las limusinas y los larguísimos Hummers para el momento de la foto y brindar con champán o vino espumoso, por toda una vida llena de felicidad.

Una tarde fresca y húmeda de septiembre, decidimos seguir a unos jóvenes novios y a sus amigos y familiares a los lugares históricos que visitan antes de dirigirse a la comilona de celebración, parte crucial de la ceremonia matrimonial rusa.

Primero una visita a la Fortaleza de Pedro y Pablo, y una clase de historia sobre la fundación de la ciudad por el gran Zar Pedro el Grande, cuyo gran diseño –odiaba a Moscú- era construir un puerto en el Báltico como ventana a Europa, y convertirlo en su nuevo hogar y capital.

Desgraciadamente, los suecos ocuparon el territorio sobre el que él había diseñado sus planes y le costó, a él y a sus tropas, 21 años para ganar la llamada Guerra del Norte. La Fortaleza de Pedro y Pablo fue el primer edificio de la nueva ciudad tras la ocupación de la ciudad sueca de Nyen sobre el río Neva en mayo de 1703.

A Pedro no le gustaba hacer las cosas a medias, algo que se puede comprender teniendo en cuenta que medía dos metros de alto. Su ciudad se desplegaba desde la fortaleza, que estaba en manos de ingenieros alemanes y rusos que él mismo había traído a Rusia. Supervisó personalmente la construcción de los edificios de piedra y también trajo de fuera a ingenieros, arquitectos, constructores de barcos y empresarios para realizar su sueño de una Venecia del Norte, una ciudad de canales.

La convirtió en capital (antes era Moscú) en 1712 y también fue base para la marina. Sus fuentes de inspiración fueron Venecia y Ámsterdam y propuso que hubiese barcos como medio de transporte por el sistema de canales.

La fortaleza, situada frente al Palacio de Invierno, pero al otro lado del Neva, en una pequeña isla, tiene también un pasado oscuro como prisión política. Los presos más famosos fueron el hijo de Pedro el Grande, Alexei, a quién torturaron hasta la muerte, los autores Maxim Gorky y Fyodor Dostoevskyy, y el hermano de Vladimir Illyich Lenin, Alexander.

La fortaleza es una ciudad en sí, dominada por la catedral de Pedro y Pablo, y en ella se encuentra la tumba de Pedro el Grande y las de la mayoría de sus descendientes.

De nuevo en ruta saliendo desde la isla en su larga limusina, nuestra pareja de novios cruza un puente que une la fortaleza con el corazón de la ciudad, y atraviesa bulevares amplios cruzando también puentes al estilo veneciano sobre los canales, pasan por delante de iglesias de los siglos XVIII y XIX, tiendas modernas y restaurantes de camino a la Plaza del Palacio.

El Palacio de Invierno se empezó a construir en 1762, con un estilo barroco, por la hija de Pedro el Grande, Isabel Petrovna, quien reinó del 1741 al 1761. La emperatriz se vio obligada a vivir una vida de soltera, pero aun así le gustaba disfrutar de la buena vida, incluyendo una larga lista de amantes. Mucho antes que Imelda Marcos, mostró una afición por los zapatos y vestidos – le sobrevivieron unos 15.000.

Tristemente Isabel murió antes de ver el palacio terminado, pero desde la década de 1760, bajo el reino de su sucesora Catalina la Grande, se convirtió en la residencia principal de los Zares hasta que la capital se volvió a trasladar a Moscú. A Catalina no le gustaba tanto el edificio principal de palacio, pero si el palacete adjunto donde podía invitar a amigos y así mantener a los criados a distancia.

A día de hoy, el palacio y los cuatro edificios adjuntos que cuentan con una situación privilegiada a las orillas del Neva, albergan el lugar turístico más importante de San Petersburgo: el Museo Hermitage. El edificio blanco y verde de tres plantas tiene 1.786 puertas, 1.945 ventanas, 117 escaleras y más de 1.000 habitaciones y salas decoradas de una manera espléndida. Es perfecto para jugar al escondite.

Catalina la Grande se fue de compras por Europa para empezar una colección de cuadros que ha crecido hasta tener más de 2,7 millones de objetos en exposición, una gran gama de arte y artefactos de todo el mundo que datan de los tiempos del Antiguo Egipto. Catalina reservó su colección para amigos y nobles, pero ahora la colección es parada obligatoria para los que visitan San Petersburgo. Si uno se quedase delante de cada objeto u obra cinco minutos, tardaría 5 años en ver toda la colección.

Después de brindar y hacerse fotos junto a la columna para conmemorar la derrota de Napoleón por Alejandro I en 1812 (construida, irónicamente, por un arquitecto francés), nuestra pareja de novios sigue hacia la bellísima iglesia del Salvador de la Sangre Derramada.

La iglesia es más típica de Moscú, pero aun así es uno de los puntos turísticos más bellos de la ciudad. Adquirió este extraño nombre porque se construyó para conmemorar la muerte de Alejandro I, asesinado por un grupo terrorista en 1881. Durante la época soviética, cuando se cerraron cientos de iglesias de todas las denominaciones, tuvo una nueva vida como la iglesia de la patata – un almacén para verduras. Ahora es un museo dedicado a Alejandro, tras su restauración a principios de los 90.

Dejamos que nuestra pareja de novios continúe con su ‘gran tour’ con una visita a la catedral Kazan de principios del XIX en Nevsky Prospekt y llega el momento de probar la buena mesa de San Petersburgo.

Ya pueden olvidarse de los viejos tiempos del repollo en escabeche, patatas y poco más, porque San Petersburgo tiene una gran variedad de restaurantes internacionales, desde restaurantes de 5 estrellas hasta económicas cafeterías y de comida rápida. Sí, se encontrarán con Kentucky Fried Chicken y también McDonald’s. Starbuck’s no ha aparecido todavía pero las cafeterías como Republic of Coffee y Coffee-House se parecen mucho a la cadena americana.

Lo que está de moda entre la gente local es comer el sushi japonés, pero hay cientos de restaurantes que ofrecen comida internacional que va desde la comida de Armenia o Azerbaiyán, comida china o tailandesa hasta la cocina francesa o italiana.

Los amantes de la comida ‘at the extreme’ (lo que podría llamarse ‘comida original y emocionante’) pueden subir a bordo del Letuchy Golandets (que se traduciría como ‘el holandés volador’), una réplica de un gran galeón, situado cerca de la fortaleza y con unas vistas del Hermitage impresionantes, donde encontrarán una deliciosa oferta de cocina rusa y latinoamericana. En la carta de vinos se pueden encontrar botellas desde 10 dólares americanos hasta una botella de Bordeaux (Petrus Pomerol 1994) por 5.400 dólares. En la parte inferior hay un gimnasio donde podrá quemar las calorías de la cena.

También está la vida nocturna – bares, clubes (discotecas y striptease). Después de la ópera, el teatro o de un concierto –San Petersburgo es la capital de cultura rusa- pueden salir a bailar, beber u observar como la juventud rusa sale de fiesta hasta altas horas de la madrugada. Dos favoritos entre los inmigrantes y los estudiantes locales son El Idiota (pobre de Fiodoro) y el Cynic Bar.

Así que, con esta buena combinación entre cultura y ambiente cosmopolita, no es una sorpresa que Oleg Zherebtsov, el empresario de San Petersburgo detrás de la participación de la unidad rusa en la Volvo Ocean Race 2008-09, pronostique una final espectacular para la regata en el verano de 2009.

“El hecho de que la final sea en San Petersburgo es muy apropiado ya que el fundador de la ciudad, Pedro el Grande, también fue el fundador de la primera escuela naval aquí, a principios del 1700”, dice.

Otro dato interesante es que el primer evento deportivo que se celebró y se registró en esta ciudad fue un evento de remo. “Estamos ante una nueva era para la vela de este país”, dice Zherebtsov con orgullo.

QUE HACER

10 lugares de interés en San Petersburgo

San Petersburgo ofrece tantas catedrales, iglesias y museos, que resulta casi imposible hacer una lista breve de visitas obligatorias.

Nevsky Prospekt – Sólo se puede evitar esta arteria de la ciudad de 5km, volando por encima de ella. Esta amplia avenida es la calle principal de la ciudad y también la calle más famosa de Rusia. Hay iglesias con historia, catedrales, plazas, puentes, canales, hoteles, tiendas, restaurantes y discotecas.

Museo Hermitage – No tiene sentido visitar San Petersburgo sin ir a la atracción turística principal de la ciudad. Ofrece casi tres millones de obras de arte albergadas en cinco edificios conectados, presididos por el Palacio de Invierno. Si le gustan los números, el edificio blanco y verde de tres plantas tiene 1.786 puertas, 1.945 ventanas, 117 escaleras y más de 1.075 habitaciones y salas.

La Fortaleza de Pedro y Pablo – la cuna de la ciudad y su primer asentamiento. Actualmente es un complejo turístico abierto permanentemente al público. Dentro se encuentra la catedral de Pedro y Pablo con las tumbas de Pedro el Grande y las de la mayoría de sus sucesores. Hay también un gran número de museos y galerías, además de unas vistas al río espectaculares.

La catedral de San Isaac – totalmente restaurada, ésta es una de las catedrales más grandes del mundo. Se diseñó en el siglo XVIII en tributo a Pedro el Grande y desde lo más alto de la cúpula, en un día claro, se puede disfrutar de unas vistas de la ciudad inmejorables. El interior del museo está adornado con oro, mosaicos y cuadros.

La iglesia del Salvador de la Sangre Derramada – Esta iglesia es más típica de Moscú que de esta ciudad europea. Aun así, es uno de sus monumentos más bonitos. El extraño nombre de esta iglesia deriva del asesinato por terroristas de Alejandro I en el mismo lugar donde se construyó la iglesia. Durante la época soviética, se utilizó para almacenar verduras.

El Castillo de Mikhailovsky – El único castillo de la ciudad también fue testigo de la breve historia del reinado dramático del emperador Pablo I, hijo de Catalina la Grande. El pobre de Pablo tuvo que esperar 40 años para ascender al trono y después de construir el castillo para protegerse, fue asesinado en 1801, cuatro años, cuatro meses y cuatro días después de su proclamación como rey y 40 días después de la inauguración del castillo. El número cuatro no era su número de la suerte. Hoy día, el edificio es el museo de arte más grande de Rusia.

Hotel Astoria – De todos los hoteles que se pueden visitar o donde se puede comer, este hotel, con su privilegiada localización en la plaza de San Isaac, alberga también una historia que demuestra la valentía del pueblo de esta ciudad sitiada durante 900 días por los nazis durante la segunda guerra mundial. La leyenda cuenta que Hitler había enviado invitaciones a una fiesta para celebrar su captura de la ciudad. Los empleados del hotel están todavía esperando. Encontrará excelente cocina rusa en el restaurante Davidov.

El Jardín de Verano y el Palacio de Verano de Pedro el Grande – El jardín es una obra maestra de jardinería rusa diseñada a principios del siglo XVIII, poco después de la fundación de la ciudad. Antes albergaba 250 esculturas de los maestros italianos, pero sólo 89 han sobrevivido y están en el Museo de Rusia. En los jardines se encuentra el Palacio de Verano de Pedro el Grande, la Casa del Café y la Casa del Té.

El Jinete de Bronce – Éste es un monumento al padre y fundador de la ciudad, Pedro el Grande y fue un tributo de Catalina la Grande, inaugurado en 1782. Esta famosa estatua ecuestre es obra de Etienne Maurice Falconet, a excepción de la cabeza, que la hizo su alumna Marie-Anne Collet con 18 años. Se ve como un caballo pisotea a una serpiente, lo que se interpreta por muchos como la traición o también la derrota de los suecos en la Guerra del Norte.

El Museo del Pan – ésta es una apuesta completamente diferente. Este museo es el único de este tipo en Rusia y se inauguró en 1988. Es un museo dedicado al pan, el pilar principal de la mesa rusa. En el museo se puede trazar los orígenes de este producto clave en la vida desde el antiguo Egipto hasta cómo se ha fabricado el pan a lo largo de toda la historia rusa. No se pierdan las enormes máquinas soviéticas de hacer el pan.