El Green Dragon
Los irlandeses han ido amenazando a todos los niveles durante más de un cuarto de siglo y ahora, intentarán una vez más – la segunda en esta regata de vuelta al mundo– dar el salto del gran barco, aunque principalmente desde las proximidades a la costa, a la muy diferente arena del gran premio de la competición oceánica. El alma del equipo se esboza partiendo de una estructura ya integrada que sabe cómo sacar todo lo mejor del talento náutico con el que cuentan, mientras aportan valor con cada céntimo de un presupuesto controlado mucho más de cerca que el de algunos de sus rivales.
La colaboración china se amplio, empezó por la construcción del barco justo a las afueras de Hong Kong y ha llegado hasta la asunción de socios comerciales e incluso la búsqueda de potenciales miembros de la tripulación. Éste es el único equipo que visitará dos puertos-etapa en los que son anfitriones, primero Qingdao y después Galway, y se valdrán de una mezcla de culturas tanto del Este como del Oeste.